En España muchas empresas, tanto grandes como pymes, cuentan con un plan de retribución flexible, o extrasalarial, pero hasta hace poco la mayoría las aplicaba con un planteamiento tradicional e incluso algo paternalista, como si de un “regalo” se tratase y en el que los empleados aceptaban ese modelo sin participar en él y, por lo tanto, sin hacerlo suyo.
Sin embargo, la tendencia está cambiando y, sin perder de vista las ventajas en fiscales que supone, las empresas son cada vez más conscientes de que la retribución flexible es una herramienta importante para ayudar a atraer y retener a su personal, siempre que se encuentre la combinación correcta, el mix de beneficios más adecuado, prácticamente “a la carta”.
En definitiva, las nuevas tendencias provocan que una buena gestión de la retribución flexible sea a menudo compleja, pero también muy ventajosa para diferentes aspectos de los recursos humanos y del negocio en general, si está bien implementada.
Los sistemas de retribución flexible han recorrido un largo camino. Si hace tiempo se consideraban “componentes retributivos marginales”, con el tiempo han ido creciendo en importancia, complejidad y variedad.
En todo caso, podemos definirla como aquel conjunto de recompensas extrínsecas, económicas e indirectas que se le ofrece a los empleados por parte de la empresa en la que trabajan, sean un servicio, un producto, un derecho o similar.
Unas de las grandes ventajas de este sistema es que hace coparticipes a los trabajadores del diseño de la composición de sus paquetes retributivos y logran, mediante una buena planificación de los beneficios fiscales, mejorar su retribución neta, sin aumentar los gastos de personal por parte de la empresa.
Dichos productos pueden ser, entre muchos otros, el cheque restaurante, el cheque transporte o de guarderías, oferta de formación, equipos informáticos, seguros de salud y/o accidentes, asistencia sanitaria, planes de compra de acciones de la empresa, planes de jubilación, etc. Pero también puede consistir en compensaciones menos tangibles, como las medidas de conciliación que contemplen la flexibilidad laboral, el teletrabajo, etc.
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